Por Jeannette Rivera-Lyles para MSN Latino, miércoles, 14 de marzo de 2012 10:47 a.m.
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Xavier Serbiá, el experto en finanzas personales de la Cadena CNN en español, aprendió a cuidar de su dinero a golpes. Con apenas 12 años, Serbiá, exintegrante del grupo Menudo, ya tenía cuentas bancarias de múltiples dígitos. Muy pronto, sin embargo, recibiría su primera lección financiera: el dinero se puede perder con la misma rapidez con la que se gana.
Por razones que él explica en esta entrevista, parte del dinero que ganó con los sacrificios de una adolescencia en aviones y viviendo en maletas, no estuvo a su alcance -o no existía- cuando lo necesitó como adulto. La experiencia lo motivó a aprender a cuidar del fruto del sudor de su frente, lo cual propició su evolución de artista a experto en finanzas.
Hoy día, Serbiá comparte las riquezas de su conocimiento con los millones de televidentes de CNN, escribe libros sobre finanzas personales y es el autor de una columna sobre el tema que se publica en varios diarios hispanos de Estados Unidos.
1. Usted tuvo una niñez atípica, con acceso a un estilo de vida privilegiado. ¿De qué manera esas experiencias moldearon -o no- su perspectiva ante el dinero?
No es usual que un niño a la edad de 12 años gane mucho dinero. Como es de esperar el consumo aumenta (y también se despilfarra). Aprendí a trabajar para producir (el regalo es el trabajo, el dinero es el resultado de hacer que la máquina de trabajo produzca). Pero el efecto mayor fue cuando la mayor parte del dinero se perdió en inversiones porque fueron mal invertidas por (supuestos) asesores financieros. Estuve envuelto en años de litigio, donde tuve que pagar peritos, analistas y abogados para tratar de recuperar el dinero perdido y el que dejé de ganar durante esos años. Fue una escuela legal, financiera, económica y sicológica que impacta (negativa y positivamente toda tu vida). No hay duda que esta escuela me moldeó y fue el detonante para estudiar economía y dedicarme a aportar a la democratización financiera.
2. ¿Qué propició la evolución de artista a profesional en las finanzas personales?
Ver arriba (sic).
3. Los hispanos en los Estados Unidos tenemos un ingreso per cápita más bajo que muchos de los otros grupos étnicos. Eso incluye la segunda y tercera generación. ¿Qué cosas podemos hacer para romper el círculo de la pobreza?
En ingreso y la riqueza neta (= poseemos – lo que debemos) estamos muy por debajo. La riqueza neta de un anglo (Cerca de $149,000, por persona) es más de 6 veces la de un hispano promedio ($23,000). Y no es por discriminación porque los asiáticos son menos y tienen similar ingreso y riqueza neta en comparación a la de un anglo.
Hay por lo menos tres razones para ello:
a. El ingreso es menor: parte del reto es que trabajamos en áreas donde el pago es menor y con ingresos muy volátiles como servicio y construcción.
b. Acumulamos menos: al ahorrar menos, tenemos menos activos financieros. Según la encuesta financiera del consumidor de la Reserva Federal, por cada dólar que tenemos en bonos, el anglo tiene cinco; por cada dólar en acción que tenemos ellos tienen más de $2 y las mismas características se ven en cuentas de ahorro y retiro.
c. No estamos diversificados: Menos acumulación nos lleva a estar menos diversificados. Ejemplo: nuestra riqueza neta perdió 66% durante el periodo 2005-2009. ¿La riqueza neta del anglo? Perdió 16%. ¿Por qué? Porque nosotros concentramos nuestra riqueza en la propiedad y estaba basada en valores inflados. Ellos están mejor diversificados.
4. El alto costo de los estudios universitarios troncha a veces el sueño de que nuestros hijos estudien. ¿Qué herramientas de ahorro recomienda para este propósito?
También se troncha porque los padres valoran otras cosas y no necesariamente el estudio (“hijo ponte a estudiar” y ellos son los primeros que no estudian). A veces se tronchan porque los jóvenes valoran otras cosas en vez del estudio. Habrá excepciones donde el caso es económico, pero me voy por la hipótesis que es más la excepción que la regla.
¿Dónde poner el ahorro? El vehículo es el último paso, primero hay que determinar cómo vamos a llegar a los vehículos. Para pagar la educación, no hay muchas opciones: ahorro, activos que tengas y/o pedir prestado. Entre más tiempo tengas y no hayan otras prioridades de por medio, ahorrar es el primer paso. Para eso hay que estimar el monto total de la educación que incluye matrícula, libros, etc. Aquí es donde muchos fallan porque quieren pagar por más de lo que económicamente es viable. Así terminan endeudándose porque creen que una universidad cara es el secreto. Estime, además, el rendimiento que producirá la inversión y el monto necesario para lograr la meta. Si no puedes, entonces corresponde hacer una combinación de ahorros/usar otros activos/crédito. ¿El ideal? Ahorro/nada de usar otros activos y crédito. Pero, va a depender de cada caso.
5. ¿Cuál es la manera ideal de manejar tarjetas de crédito?
Usarlas en operaciones diarias para facilitar y asegurar la transacción, sin que sean una carga financiera y que pueda pagarse en 30 días el monto total transado. ¿Por qué uso el plástico en vez del efectivo? Por conveniencia y seguridad (ciertas compras y pagos es más fácil hacerlas electrónicamente). Ahora, este método requiere mucha disciplina. El que no puede ser disciplinado, tiene que manejarse con efectivo o débito. No es negocio financiar grandes compras con intereses tan altos y volátiles.
6. El mercado inmobiliario continúa inestable en la mayoría de las ciudades estadounidenses. ¿Es mejor no tocarlo?
Te hago otra pregunta siguiendo tu lógica: ¿compro porque el mercado está estable? Mucha gente compró en un mercado “estable” y terminaron viviendo en un negocio de gelatina. Creo que la compra, o la no compra, debe pasar por otro filtro. La decisión de comprar o no comprar es una cuestión de: asequibilidad + costo y tipo de financiamiento + valor de la compra.
El primero “asequibilidad” es si el comprador está en condiciones económicas de afrontar la compra. O sea, si primero tiene su reserva de emergencia establecida, portafolio de seguro al día, deudas bajo control, y ahorro disponible para el pago inicial. Sobre “costo y tipo de financiamiento” básicamente es el costo (interés, gastos de cierre, impuestos, seguro, mantenimiento) y tipo de préstamo.
Sobre el “valor de la compra” es si la casa o propiedad vale lo que dice que vale. Entre más bajo de su valor potencial mejor. Todas estas variables tienen que tener sentido. Puede que sea asequible, pero el costo o el precio no justifican la compra. Puede que el precio y el costo estén muy buenos, pero no estamos en condiciones económicas de comprarla.
7. Existe la percepción de que para invertir en la bolsa hay que ser rico. ¿Hasta qué punto esto es o no cierto?
Para comprar acciones, fondos mutuos, ETF, bonos, etc. no tienes que ser rico. Con $1,000 puedo comprar 50 acciones a una compañía que tenga el precio actualmente en $20, o un fondo mutuo o un ETF que esté al mismo precio. Igualmente, con $1,000 puedes comprar varios “bills” del tesoro de EE.UU., notas o bonos.
Pero también hay que determinar si conviene comprar o no ese título financiero. Y entramos en el mismo análisis que con la compra de una propiedad: asequibilidad + costo + valor de la compra
8. En una economía mundial deprimida, ¿qué cosas, si alguna, podríamos aprovechar en los mercados bursátiles?
Oportunidades siempre existen. Sea por tipo de activo, por área geográfica o por tipo de industria. Pero, repito: no es que en el mercado existan oportunidades, sino que pueden terminar no siéndolo (pueden aparentar serlo y terminaron siendo un reflejo de nuestro deseo como cuando creemos que hay agua en el desierto porque estamos sedientos). Por eso, es que comprar algo, sea un activo real o financiero, tiene que pasar por asequibilidad + costo + valor de la compra. Además, no inviertas sin un plan de inversiones.
9. ¿Cuáles son algunos de los errores más comunes que cometemos en lo que ahorros para nuestra jubilación respecta?
¿Errores? Diría “Horrores” comunes. No hay planificación. ¿Cuántos de nosotros nos encontramos en la situación de no tener el dinero suficiente para cubrir con nuestras demandas? O aquellos que descubren que las deudas están hasta las nubes. Al no existir un plan en las finanzas, no nos damos cuenta de los recursos disponibles que tenemos.
Se compra riesgo y pagamos trabajo. Con esa actitud temeraria sacamos la cartera sólo para gastar. Trabajamos para gastar. Asumimos que el trabajo existirá hasta la eternidad y que el día tiene 25 horas sólo para gastar. Es así que nos hacemos consumistas temerarios y menos cautelosos.
La culpa la tiene el crédito. No es el crédito o el fácil acceso al financiamiento el causante de muchas de nuestras dificultades financieras sino como lo manejamos.
No se hace un presupuesto. La necesidad detrás del presupuesto, no es hacernos la vida miserable, sino una técnica inventada que nos ayuda a relacionar lo que queremos con lo que tenemos disponible.
Queremos todo ahora. Somos los aventureros del medio oeste. Con una rapidez que hasta Billy de Kid se quedaría “kid”, desembolsamos la “tarjeta 357″ o una ametralladora de dólares. Cada vez que entramos al pueblo “Centro Comercial” nos reciben con el pecho abierto queriendo ser las víctimas de nuestras balas con la marca de “Grant”, “Lincoln” y “Jackson”.
Ganamos un 2% y pagamos un 18%. La combinación letal: financiar alto + generar poco + no ahorro.
No queremos aprender y nos toman el pelo. “Al existir mayor expansión en la disponibilidad del crédito, más importante se hace la educación financiera…es esencial que el consumidor adquiera el conocimiento que le permitirá evaluar el mejor producto o servicio ofrecido por el mercado y determinar cuál cumple con sus necesidades a corto y largo plazo” (Alan Greenspan).
Obviamos los errores del pasado. “Aquellos que no estudian la historia están condenados a repetirla”, dijo el filósofo Santayana.
10. ¿Hasta qué punto importan los gastos minúsculos? Por ejemplo, ¿hace o no una diferencia que nos privemos del cafecito diario camino a la oficina en el coffee shop de moda?
Buen punto. Las compras grandes y de un efecto relevante en nuestras finanzas deben tener más atención, que el ahorro en unos centavos. Pero, esto no quiere decir que pequeños ahorros aquí y allá hacen la diferencia.
Ejemplo: persona se toma dos capuchinos por día. Dos capuchinos por día a $3 dólares son $6 dólares por día en capuchino. Seis dólares por siete días son $42 dólares. Estos $42 dólares por 52 semanas son $2,184 anuales en capuchino.
¿Qué pasa si en vez de tomar dos por día toma uno y el otro lo ahorra? Esa diferencia, que serían $1,092 al año, se invirtieran en una cuenta de ahorro por los próximos treinta años y que esta cuenta dé un retorno promedio de 5% anual. ¿Cuánto sería? $72, 551 dólares “tomados” en ¡capuchino!

