Cuando hablamos de auto pensamos en comodidad, seguridad, prestigio, elegancia y tantas otras cosas que son características visibles en un auto.
Pero, ¿y el costo? Esa característica no es tan visible ni en las conversaciones ni al momento de escoger un auto.
Por eso, te he preparado cinco pasos que debes hacer para que la compra, el mantenimiento y la posesión de un vehículo sean un beneficio para tu economía y no un dolor de cabeza.
CINCO PASOS
#1. ¿Cuánto puedo pagar?
Quiero y puedo son dos cosas distintas. No es malo desear. El problema está cuando los deseos nos endeudan trayendo otro tipo de problemas en las finanzas.
Cierto que las necesidades de auto pueden ser distintas en cada caso — no es lo mismo una soltera universitaria que un matrimonio con cuatro hijos menores-. Pero, hay que poner un límite.
¿Cuánto? Empecemos sabiendo que no más del 36% de nuestro ingreso después de impuestos debe irse a pagar por servicio de deuda — o sea, el pago por hipoteca, préstamos personales y demás deudas-. Sabiendo el máximo, tú debes determinar cuánto quieres que de eso se vaya a pagar el préstamo del auto. Asumiendo que hay hipoteca — renta para los no dueños- y otros préstamos, sugiero que no más del 10% de tu ingreso mensual después de impuestos deba irse a pagar por el préstamo de un auto.
O sea, que si mi ingreso mensual es $3,000 dólares después de impuestos, entonces no más de $300 (=$3,000 X .10) debo usar para pagar el préstamo. He visto lugares especializados — edmunds.com- que recomiendan el 20%. Pero, es muy alto. No sólo tenemos otras responsabilidades que atender, también hay otros costos que incurrimos por el auto (ver punto #4).
#2. Haz un estimado del precio máximo
Para esto necesitas conocimiento básico de matemática financiera o saber usar una calculadora financiera —what??? Te sugiero que utilices la calculadora que tiene Edmunds.com (www.edmunds.com) bajo el titulo “What can I afford it?” (¿Cuánto puedo costear?).
Asume como tiempo del préstamo no más de cinco años, busca el interés promedio que están ofreciendo en tu área y determina la cantidad de dinero que piensas dar como pago de entrada. Si piensas dar un auto usado como pago de entrada ve a Kelley Blue Book (www.kbb.com) para ver el precio estimado de un auto similar en el área.
#3. Compara precios en tu área
Es momento de hacer investigación. Haz una lista del auto y marca que van de acuerdo al precio que puedes afrontar. Empieza por aquellas marcas de tu predilección.
Antes era más trabajoso hacer esto porque había que ir a los concesionarios. Pero, hoy con Internet y teléfono se soluciona todo.
#4. Busca el financiamiento más cómodo
Muchos se concentran en el costo del auto, dejando en segundo plano el costo de financiamiento. Revisa el reporte de crédito para ver si hay algún error que pueda afectar el costo de financiamiento. Entre mejor el reporte, más bajo el financiamiento. Sabiendo tu puntaje es mejor pedir un estimado.
Empieza con tu banco o Caja de ahorro y crédito de tu preferencia. Aunque no descartes como segunda opción el financiamiento que ofrece el mismo concesionario. Lo importante es que compares para obtener el más bajo.
#5. Estima el costo verdadero del auto
Pensamos en el pago mensual, pero, no realizamos el costo real de un auto. No sólo es el interés que pagamos como precio de pedir prestado. También está la depreciación del auto — pierde valor por su uso- , impuestos y honorarios, gasolina, mantenimiento, reparaciones y seguro. Aunque esto varía por área, uso de auto, precio de mantenimiento y piezas, no es descabellado estimar como un 55% por encima del precio de manufactura.
O sea, que si el precio de compra es $20,000, estima cerca de $11,000 dólares más en esos gastos en un periodo de 5 años.
(en “¿gasolina vs ahorro?” presento el caso de Mónica que esta en el debate con su esposo sobre el efecto del costo de la gasolina comparando el consumo de un auto compacto vs una camioneta)
Sabiendo cuánto puedes afrontar primero antes de ver lo que quieres comprar, harás que el auto sea un beneficio para tu economía y no un tubo de drenaje de tus finanzas.
Al final, tú decides.

